La Gracia Antes de la Ley: Ejemplos Poderosos
Vamos a viajar un poco en el tiempo para ver cómo Dios siempre ha operado bajo el principio de la gracia.
1. Abraham: Un Favor Inmerecido
2. Israel: Gracia en el Desierto
El pueblo de Israel, descendientes de Abraham, también experimentó la gracia de Dios antes de la Ley.
Liberación de la Esclavitud:
Dios los sacó de la esclavitud en Egipto, un lugar donde ya se sentían “cómodos” después de 400 años. Dios movió a Moisés, quien al principio no quería ir, para cumplir Su propósito. Es similar a cómo Dios se nos acercó a nosotros cuando estábamos esclavos del pecado, enviando a alguien a predicarnos el evangelio.
Murmuración y Provisión Divina:
El Mar Rojo:
Aguas Amargas y Maná:
El Monte Sinaí: Un Punto de Inflexión
Y así llegamos al Monte Sinaí, un momento crucial donde la ley haría su entrada
La Intención Original de Dios:
- Cuando Moisés les transmitió las palabras de Dios, el pueblo respondió: “Todo lo que Jehová ha dicho, haremos”. Pero en hebreo, esta respuesta es “nishma”, que significa “haremos y después escucharemos”. ¡Esto es clave! Le estaban diciendo a Dios: “Somos capaces de hacer lo que nos pides, no queremos oírte directamente porque nos das miedo, pero confía en que nosotros lo haremos”. ¡Pusieron sus capacidades y esfuerzos por encima de la gracia de Dios y de oírle a Él!
- Esta actitud les costó la oportunidad de subir al monte y que Dios imprimiera Sus leyes en sus corazones.
Las Consecuencias: La Ley y el Desempeño Humano:
La Gracia Después de la Ley: El Nuevo Pacto en Cristo
¡Pero gracias a Dios, el Señor abolió todo ese régimen pasado!
Justos por Fe en Cristo:
- Romanos 10 nos dice que Cristo ya cumplió el propósito de la ley, y como resultado, todos los que creen en Él son hechos justos a los ojos de Dios. Cuando confías en que el Padre castigó todos tus pecados (pasados, presentes y futuros) sobre Jesús para no castigarte a ti, ¡en ese momento eres hecho justo ante Dios!
- La fe no es algo lejano; está en tus labios y en tu corazón. Solo tienes que confiar. Confías y empiezas a ver el cambio, la prosperidad, la sanidad, la solución. Y Romanos 10:17 nos lo deja claro: “La fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Es por oír la buena noticia de Cristo
Gracia vs. Esfuerzo Personal:
- Gálatas 5:4 es una advertencia poderosa: “Pues si ustedes pretenden hacerse justos ante los ojos de Dios por cumplir la ley, han quedado separados de Cristo y han caído de la gracia de Dios”. Si buscas ganar el favor de Dios por tus esfuerzos, por lo que haces, ¡estás negando a Cristo y cayendo de Su gracia!
- Jesús nos dijo: “Vosotros sois siervos inútiles”. Esto no es para bajarnos la autoestima, sino para hacernos entender que nuestras acciones no le sirven de nada para agradarle más allá de Su amor incondicional. Él se agrada de ti únicamente porque te ama y decidió amarte. Tu servicio, tu talento, tu ayuda, deben ser un reflejo de Su gracia, no un intento de ganar Su amor o bendición
Pedro: La Gracia que Perdona y Restaura:
- Recordemos la historia de Pedro negando a Jesús tres veces, incluso con blasfemias, después de haber jurado que jamás lo abandonaría. ¿No te suena familiar, esas veces que prometes ayunar, orar, leer la Biblia, ir a la iglesia, y luego fallas, intentando demostrarle a Dios cuánto le amas?
- Pero, ¿qué hizo Jesús después de resucitar? Se le apareció a Pedro y, en vez de reprenderlo, le preguntó tres veces: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?” y finalmente “¿me quieres?”. Y cada vez, a pesar de las limitaciones de Pedro, Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”, “Pastorea mis ovejas”
- ¡Esto es pura gracia! Jesús no basó Su relación con Pedro en cuánto Pedro le amaba o en lo que había fallado, sino en Su propio amor por Pedro y Su propósito para él. Así como Dios siguió considerando a Abraham Su profeta a pesar de sus mentiras, Jesús siguió confiando a Pedro el cuidado de Sus ovejas
Vive en la Gracia Eterna de Dios
Mi querido lector, el mensaje central es este: el amor de Dios por ti no se basa en lo que puedas hacer por Él, sino en la pura decisión que Él tomó de amarte y de hacerte Su hijo/a. ¡Él ya te santificó!
- Cuando confías en Él, comienzas a tener una relación correcta, experimentas paz, y la culpa se aleja.
- Él te corrige, sí, pero no te castiga. Corregir significa enseñarte, disciplinarte para que seas ordenado y te parezcas más a Él, no implica golpes o enfermedades.
- Tus bendiciones no dependen de tus acciones, sino de cuánto confías en el Señor. Él es quien te va a perfeccionar.