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¿Quieres escuchar a Dios de forma clara y personal? “Fundamentos Proféticos” es tu guía esencial. Este libro desmiente los mitos y revela la profecía como el poderoso testimonio de Jesús. Aprenderás a identificar las distintas formas en que Dios te habla a través de sueños, visiones y las Escrituras. Descubrirás que la profecía no es solo para predecir el futuro, sino para iluminar tu pasado y guiar tu presente. Te equipará para activar el espíritu profético que ya tienes, transformando tu relación con Dios y capacitándote para ser una voz de edificación para otros. ¡Cómpralo ahora!


Descripción

Fundamentos Proféticos: La Clave para Escuchar la Voz de Dios que Ya Vive en Ti

Imagina esto…

¿Qué pasaría si la voz de Dios dejara de ser un susurro lejano y se convirtiera en una conversación clara, tan tangible que transformara cada rincón de tu vida? Te voy a ser honesto, durante mucho tiempo, muchos de nosotros hemos visto la profecía como algo casi místico, reservado para unos pocos súper ungidos, como si fuera un club exclusivo al que solo se entra con invitación especial. Pero, ¿qué si te dijera que esa voz, ese espíritu profético, no es algo que está lejos, sino que ya habita en ti?

En “Fundamentos Proféticos”, he querido desmantelar por completo esos mitos y esas ideas erróneas. Como apóstol y fundador de la Escuela de Ministerios Davar, mi corazón es llevarte a un viaje de descubrimiento que cambiará por completo tu manera de ver y, sobre todo, de oír a Dios. Porque, créeme, este libro no es solo teología; es una inmersión profunda en el corazón mismo de la comunicación divina, revelándote una verdad que te liberará: la profecía, en su esencia más pura, es el  testimonio de Jesús mismo.

El Secreto Abierto de la Profecía

A lo largo de las Escrituras, me ha cautivado una verdad tan sencilla, pero a la vez tan profunda: Dios, nuestro Padre celestial, nunca hace nada importante en la historia sin antes contárselo a sus profetas. Es como si compartiera sus planes más íntimos con su gente, como dice el profeta Amós: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”. Piénsalo así: ¿te imaginas que Dios moviese un dedo en la tierra sin antes encender una chispa de revelación en el corazón de Sus siervos? El profeta es ese mensajero que lleva el encargo, y por eso, la profecía siempre es un mensaje dirigido y puntual.

En este libro, te abriré los ojos para que veas que la voz de Dios no tiene límites. Olvídate de la idea de que la profecía es solo para una persona. ¿Recuerdas el mensaje para el rey Ezequías? Isaías le dijo: “Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.” Esa fue una profecía exclusivamente para él. Pero también verás cómo Dios le habló a grupos específicos, como a los jefes y capitanes de Israel en Miqueas 3:9, o a un lugar entero, la ciudad de Tiro en Ezequiel 26:3-4. Incluso a un animal, como la serpiente en Génesis 3:14 , o a un objeto, como el altar en 1 Reyes 13:1-2. El Señor nos asegura: “Mi palabra no vuelve a mí vacía.” ¿Por qué? Porque siempre tiene un objetivo que cumplir en alguien o algo.

Los Rostros de la Profecía

Me fascina el riquísimo lenguaje hebreo porque nos revela que no todos los profetas operaban de la misma “dimensión”. Al explorar las diferentes palabras, te darás cuenta del carácter multifacético de este ministerio tan asombroso.

  • Navi (נָבִיא): El Portavoz Divino.

    Esta es la palabra que más veces aparece en la Biblia hebrea. El Navi es alguien comisionado por Dios para hablar en Su nombre, un verdadero vocero divino. Su mensaje no se inventa; nace en el corazón de Dios y se transmite tal cual se recibió.

  • Ro’eh (רֹאֶה): El Vidente.

    Este término significa literalmente “el que ve”. El Ro’eh no solo habla lo que oye, sino que también ve lo que otros no pueden. Es esa persona cuya mirada ha sido afinada por Dios para percibir dimensiones espirituales, esas visiones y percepciones que nos revelan la propia perspectiva divina.

  • Hozeh (חוֹזֶה): El Vidente de Símbolos.

    Aunque también se traduce como “vidente”, el Hozeh acentúa la calidad simbólica y visionaria de lo que se ve. Este profeta recibe visiones en forma de imágenes, símbolos o escenas espirituales, justo como las que encontramos en los libros de Isaías, Ezequiel o Daniel.

  • Ish Elohim (אִישׁ אֱלֹהִים): El Hombre de Dios.

    “Hombre de Dios” es un término que resalta una relación especial, una cercanía única con el Altísimo. Personas como Moisés, Elías y Eliseo fueron llamados así. El Ish Elohim no es solo un mensajero, sino que vive con Dios y, por lo tanto, representa Su carácter en medio del pueblo.

  • Mal’akh (מַלְאָךְ): El Mensajero Enviado.

    Esta palabra, aunque se usa comúnmente para ángeles, también se aplica a los humanos que son comisionados para cumplir una misión específica, actuando como la voz del cielo.

La Profecía No Tiene Límites de Tiempo

Otro error común es pensar que la profecía es solo sobre el futuro. ¡No sabes lo corta que se queda esa idea! La Biblia va mucho más allá, porque la profecía no tiene límites de tiempo, ya que su origen es eterno.

  • Revelando el Pasado y el Presente:

    Te voy a ser honesto: uno de los ejemplos que más me impacta es el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Jesús no le adivinó el futuro; le reveló su propia historia, su pasado, y eso fue lo que la dejó asombrada. Esa simple revelación de cosas que solo ella sabía fue suficiente para que ella reconociera que Él era un profeta.

  • Una Palabra para el Ahora:

    La profecía también puede ser una palabra directa y viva sobre lo que Dios está haciendo justo en este preciso instante de tu vida. Piensa en Gedeón. El ángel del Señor no le dio una promesa a futuro; le dio una orden, una asignación, ¡para ahora mismo!

  • Un Puente entre el Presente y el Futuro:

    Hay palabras proféticas que, en el mismo aliento, te dan una instrucción para hoy y te revelan una promesa para mañana. El ejemplo de Eliseo y Naamán es perfecto: la orden “ve y lávate” era para el presente, pero el resultado, “serás limpio”, era una promesa futura que dependía de su obediencia.

Tu Fluir Profético: Un Viaje en Tres Niveles

Créeme, una de las verdades más emocionantes es que, gracias a Cristo, el Espíritu Santo no solo “desciende”, ¡sino que habita en nosotros!. Esto significa que, potencialmente, cualquiera de nosotros que tiene el Espíritu puede ser usado por Dios para hablar proféticamente. El libro te guiará a través de estos tres niveles de manifestación profética:

  • El Espíritu de la Profecía:

    Este es el nivel más básico, donde el Espíritu Santo se manifiesta de forma esporádica a través de los creyentes. No es un don constante, sino que se activa en momentos clave, como durante la evangelización, la adoración o en compañía de otros profetas.

  • El Don de la Profecía:

    Este es un regalo que el Espíritu Santo otorga de forma soberana a ciertos creyentes. Quienes lo tienen reciben mensajes de Dios con mucha más frecuencia, con el propósito de edificar, exhortar y consolar a las personas.

  • El Oficio del Profeta:

    Este es el nivel más profundo, un llamado ministerial con un encargo mucho más elevado. El propósito principal de este oficio es “perfeccionar a los santos”, un verbo que en griego significa “katartizo”, lo que implica remendar, equipar completamente y moldear el carácter. El profeta de oficio no es solo un mensajero, sino una pieza clave en la edificación de la iglesia.

El Secreto de las Declaraciones Proféticas

Cuando un profeta de Dios entregaba una palabra, solía empezar con un “Así dice Jehová”. Pero en este libro, te revelaré la diferencia crucial entre una palabra profética y una declaración profética. Una palabra profética es un mensaje que Dios te dicta, pero una declaración profética es cuando tú, con toda tu fe, afirmas y deseas que algo que ya está escrito en la Biblia se haga realidad en tu vida. Elías no dijo “Así dice Jehová”; él hizo una declaración, diciendo: “no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra”. Él sabía muy bien que en Deuteronomio la Palabra de Dios había advertido que si Israel se entregaba a la idolatría, Jehová cerraría los cielos. Elías simplemente activó esa verdad bíblica sobre la realidad de su pueblo.

Tu Propósito Profético te Espera

“Fundamentos Proféticos” es más que una lectura; es un entrenamiento personal para sintonizarte con la voz de Dios y convertirte en el mensajero que Él ha diseñado que seas. Tu fe se fortalecerá, tus oídos espirituales se abrirán y tu vida, y la de quienes te rodean, nunca volverán a ser las mismas.

¡Compra tu copia hoy y prepárate para escuchar a Dios como nunca antes!